Exit BritanniaPor Janet Sloss |
BONAVENTURA PRESS |
Capitulo 12 |
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EXIT BRITANNIALa Ultima Conquista de Menorca 1798 - 1802© 2002 Bonaventura Press
Capitulo 12Ahora, otro Almirante inglés se iba a ocupar de los asuntos de Menorca. Sir James de Saumarez, condecorado con la Orden del Baño por su distinguido servicio naval, estaba destinado en Gibraltar para informar a Londres de los barcos que cruzaban el estrecho. En enero de 1802, avisó que cuatro buques de guerra franceses habían pasado en dirección oeste. Supuso que se dirigían a Santo Domingo en las Indias Occidentales y preparó inmediatamente cuatro buques armados con 74 cañones para seguirles, el Warrior, el Defence, el Bellona y el Zealous. Al mismo tiempo, recibió en el puerto varios buques de tropas y transportes que traían hombres de vuelta a Inglaterra tras la conquista de Alejandría.Mientras tanto, esperaba noticias de la firma del tratado de paz. Pasaron tres meses sin que llegara el informe y por fin el 24 de abril recibió órdenes de Lord Keith de dirigirse a Menorca en el Caesar. Las órdenes de Keith eran: "se pondrá inmediatamente en contacto con el oficial al mando de las fuerzas de tierra de su Majestad y cooperará con él en todos los asuntos necesarios para llevar a cabo la evacuación; y les suministrará a él y al resto de oficiales de su rango y a sus familias, el mejor alojamiento que se pueda disponer en los barcos… y… se ocupará de obtener sin perder un momento un cálculo exacto del tonelaje necesario tanto para embarcar las tropas como los pertrechos." 1 El mismo día, recibió una carta de los Lores Comisionados del Almirantazgo con un ‘Boletín Extraordinario’ relatando la firma de un tratado definitivo de paz en Amiens el 27 de marzo, firmado por los Plenipotenciarios de Gran Bretaña, Francia, España y la República de Batavia. De Saumarez zarpó de Gibraltar en el Caesar el 1 de mayo y llegó a Mahón el 6. La ratificación del tratado de paz llegó el 17 de mayo. De Saumarez consultó inmediatamente con el General Clephane la evacuación de la isla y los dos comenzaron a hacer arduos preparativos, reuniendo buques mercantes y de guerra para transportar 6.529 hombres y los pertrechos militares de vuelta a Gran Bretaña. Clephane también recibió órdenes de entregar Menorca a España. "Habiendo sido estipulado por el artículo 12 de dicho tratado que las evacuaciones, cesiones y restituciones estipuladas por el presente tratado... tengan lugar en Europa en el plazo de un mes tras la ratificación del mismo, y dado que las ratificaciones han sido intercambiadas en París el 23 del corriente, dispondrá lo antes posible la devolución de dicha isla de Menorca a la persona que sea debidamente autorizada por su Católica Majestad para recibirla... e inmediatamente se llevará con usted todas las tropas y súbditos de su Majestad que se encuentren en dicha isla de Menorca, junto con toda la artillería, pertrechos militares y otros efectos que pertenezcan al rey o a cualquiera de los súbditos de su Majestad". El 79¼ Regimiento, con pertrechos militares, zarpó de Gibraltar con los primeros transportes, diez barcos dirigidos por el Dreadnought y el Genereux. El segundo batallón del 40¼ regimiento, junto con tropas de Elba y Porto Ferrajo, zarpó en el Dreadnought, con órdenes de dirigirse directamente a Inglaterra. La evacuación continuó, con barcos de transporte llevando hombres y suministros entre Gibraltar y Mahón. La isla de Menorca fue devuelta a la corona española el 16 de
junio bajo las siguientes órdenes: Así terminó la tercera y última ocupación de Menorca. Durante el primer periodo, bajo Richard Kane, Gran Bretaña había tratado de britanizar Menorca al máximo. Durante el segundo periodo, la isla fue un puerto útil para Gran Bretaña en sus rutas comerciales, con gobernadores que se ocuparon sobre todo de sus propios intereses. En la tercera ocupación, Gran Bretaña no estuvo interesada en Menorca como una posesión británica ni como colonia para obtener rendimiento –algo imposible de todos modos – sino como puerto útil que podía ser rápidamente alcanzado en tiempo de guerra. No cambiaron nada de la administración ni alteraron las tradiciones locales pero aportaron una breve prosperidad e impulsaron los intercambios culturales. Para una isla que nunca había sido capaz de sustentar a sus habitantes y menos aún de aportar beneficios al conquistador, la gente de Menorca no tenía nada que lamentar de su última ocupación. 1 “Memoirs and Correspondence of Admiral Lord de Saumarez”, Vol. 2, Sir John Ross; Londres, Richard Bentley, 1838
Fuerta de Fornells
“Captura de la ‘Mahonesa”,
Almirante John Jervis
Captain Sir Edward Berry |
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