Exit BritanniaPor Janet Sloss |
BONAVENTURA PRESS |
Capitulo 2 |
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EXIT BRITANNIALa Ultima Conquista de Menorca 1798 - 1802© 2002 Bonaventura Press
![]() Capitulo 2El Mediterráneo bullía ahora de actividad naval. Barcos de guerra, transportes de tropas y fragatas, almirantes, generales y soldados de muchas nacionalidades zarpaban en diferentes direcciones. El objetivo era recuperar las conquistas de Napoleón y liberar el Mediterráneo para el comercio británico. Inglaterra necesitaba un puerto en este mar y no tardó en elegir Menorca y su fabuloso puerto de Mahón donde su flota podía atracar con seguridad. Esto se hizo contra la opinión de Nelson que había escrito en julio al Almirantazgo, "no tengo inconveniente en declarar que es mejor salvar el reino de Nápoles y arriesgar Menorca que arriesgar el Reino de Nápoles para salvar Menorca." 1 El Almirante St. Vincent, después de una exitosa carrera en Gibraltar, Suecia, Canadá y las Indias Occidentales y después de haber derrotado a la flota española frente al Cabo San Vicente el año anterior, era ahora, a sus 63 años, almirante y comandante en jefe de la armada inglesa del Mediterráneo. Cuando el Secretario de Guerra, Vizconde Henry Dundas, preguntó a St. Vincent si las fuerzas inglesas en Gibraltar y Lisboa eran adecuadas para capturar Menorca, St. Vincent dijo que sí y recomendó a Sir Charles Stuart para capitanearlas. En julio de ese año, había comunicado a Londres: "nos podemos apoderar de Menorca sin esperar el desenlace de las hazañas de Horacio Nelson. Dos líneas de buques de guerra y unas pocas fragatas lo lograrán impulsando a los transportes al mismo tiempo hacia Fornells. Es importante que el General Stuart esté al mando. Ningún otro hombre sabe manejar a los franceses como él y los británicos le seguirían hasta el infierno". Sir Charles Stuart, cuarto hijo de una pareja distinguida y políticamente influyente, estaba entonces al mando de 6.000 soldados de diferentes nacionalidades que defendían Portugal de un ataque francoespañol. Aunque estas tropas eran difíciles de manejar y él a su vez estaba a las órdenes de tres comandantes portugueses, Stuart no tardó en hacer de ellas unos soldados eficaces, defendió Lisboa, cultivó la amistad de los portugueses e impresionó a Lord St. Vincent con su talento para la estrategia y el mando. Dundas nombró a Stuart en agosto, diciéndole lleno de optimismo: "Dada la buena correspondencia que subsistió entre las tropas de su majestad y los habitantes de Menorca durante el tiempo en que la isla estuvo bajo el dominio de este país (1763-1782), Su Majestad espera que no opongan ahora resistencia a que pongamos pie en la isla y que se adoptarán todas las medidas posibles para asegurar la posesión de su Majestad de esa importante isla." 2 Abandonando Lisboa, Stuart zarpó para Gibraltar a finales de septiembre, recogió tres regimientos y embarcó con ellos a finales de octubre, con rumbo a Menorca. El contralmirante Duckworth recibió órdenes de acudir a Mahón con el Powerful, el Majestic, el Vanguard y la corbeta Swallow, seguido una semana más tarde por dos barcos más de la línea, el Bellerophon y el Zealous. En España, una grave falta de dinero había alcanzado las proporciones de crisis. La nobleza y la iglesia eran propietarias de dos tercios del territorio, pero no lo cultivaban. La agricultura estaba considerada una actividad degradante. En junio de 1798 se envió un sorprendente decreto real a todos los distritos: "Se abrirán dos suscripciones: la una a un donativo voluntario en moneda o en alhajas de oro o plata; y la otra a un Préstamo patriótico sin interés, reintegrable en el término de los diez años siguientes a los dos primeros que se contarán desde el día de la publicación de la Paz, para atender con estas sumas a las graves urgencias de la Monarquía".3 España estaba en bancarrota y las Islas Baleares, como el resto,
también sufrían estrecheces económicas. El Brigadier Juan Nepomuceno Quesada se había convertido en gobernador de la isla a la muerte del Gobernador Anuncivay el año anterior. Amenazado por la inminente invasión (los convoyes ingleses eran frecuentemente avistados desde Monte Toro y el Ministro de la Guerra le había avisado de un inminente ataque inglés), se enfrentaba a problemas de defensa que no podía resolver. Tenía menos de 2.000 soldados de los regimientos de Valencia y mercenarios del regimiento de San Gall. No habían recibido su paga en meses y el alojamiento y la comida eran inadecuados. Muchos estaban enfermos y todos eran indisciplinados. En mayo, el Mariscal de Campo Cristóbal de Rutiman desmanteló el regimiento San Gall y formó otro compuesto de 1.500 mercenarios poco fiables. En julio, El Coronel Carlos Yann llegó a Mahón con 1.500 soldados suizos. Estos hombres habían sido reclutados a la fuerza en Suiza para el servicio austriaco, luego capturados en Italia por los Franceses, que los vendieron a España a un dólar (español) por cabeza. Tampoco eran de fiar. En lugar de los 5.000 a 6.000 hombres que Quesada considerada adecuados para defender Menorca, tenía menos de 3.000 hombres que no eran leales a la corona española, no habían recibido su paga y muchos estaban enfermos. 5 Además de la falta de fuertes para defender los puertos, las antiguas armas no habían recibido mantenimiento y la mayoría estaban fuera de servicio. Sin el Castillo de San Felipe, Mahón estaba indefensa y las murallas de Ciudadela se estaban cayendo. Las desesperadas peticiones de ayuda a Madrid quedaban sin respuesta. Quesada hizo lo que pudo. Siempre se había pensado que el norte de la isla era demasiado arriesgado para desembarcos enemigos, que los ataques se producirían en las bahías meridionales de Galdana, Alcaufar y Mesquida. Por lo tanto, arregló las carreteras que conducían hasta allí y estacionó a sus hombres mal pagados y mal alimentados en Es Castell, Alaior, Ciudadela y Mahón. Atravesó una cadena en la bocana del puerto de Mahón para evitar la entrada de barcos enemigos. No podía hacer nada más. Mientras tanto, la población civil permanecía pasiva y aparentemente indiferente ante otra invasión extranjera. Como observa el famoso historiador del Mediterráneo Ernle Bradford: "Los habitantes de pequeñas islas, puertos o bases que son constantemente codiciados por poderes superiores deben necesariamente aprender a sopesar las probabilidades y a juzgar en consecuencia". Nadie dio un paso adelante cuando Quesada emitió una proclamación pidiendo voluntarios "por amor a su rey". Los menorquines consideraban que primero se debían a su pueblo o ciudad, luego a su isla y por último a su país. Así es como siempre habían sobrevivido y mantenido su independencia. 1 “Memorias de la Vida del Vice-Almirante Lord
Vizconde Nelson,” T.J. Pettigrew, Vol.1, 1849, p.283
Soldado del Regimiento de Infantería Suizo, 1801. Rene Chartrand colleccion
Rey Carlos IV de España. Rene Chartrand colleccion. |
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